lunes, 9 de noviembre de 2009

¿Cómo comienzo mi historia familiar?

Frecuentemente he escuchado decir, de alguien que ha querido iniciar su investigación genealógica, más o menos lo siguiente (leer con sentimiento y tono de frustración):

"Quiero empezar, pero no tengo idea de cuáles eran los nombres completos de mis abuelos, ni de dónde venían, y no sé cuándo nacieron, y eso me hace desistir".

Les quiero decir que la historia familiar no comienza con nuestros abuelos, si no que por nosotros mismos. Sí, no es posible hacer historia si no nos incluimos en primer lugar. De esta manera es más sencillo, ya que conocemos nuestros propios datos y desde nosotros mismos podemos "reconstruir", poco a poco, el pasado de la cadena familiar.

En primer lugar, pida, en cualquier oficina del Registro Civil de Chile, una fotocopia de su inscripción de nacimiento (para los efectos de investigación, es preferible una fotocopia de la inscripción a un Certificado de Nacimiento, ya que este último es sólo un extracto del primero). Para ello sólo necesita indicar el número de la inscripción, año, Registro y Circunscripción, los que son mencionados en su Cédula Nacional de Identidad, el comúnmente llamado "carné de identidad" o simplemente "el carné". Una vez que el Registro Civil le haya hecho entrega de ese documento, ¿qué encontrará en él?: a) datos que usted ya conoce: su nombre completo, su fecha de nacimiento, el nombre de sus padres (cuando son declarados por la persona que compareció a efectuar el registro); b) datos que usted tal vez no conozca: la fecha de la inscripción (cuándo fue su padre o su madre u otra persona a registrarlo), el lugar en que nació (no necesariamente el mismo de la oficina del Registro Civil), lugar de residencia de los padres, edades de los padres, profesiones u oficios; c) en ocasiones aparece el número de la inscripción, año y Circunscripción del matrimonio de los padres, lo que será de gran ayuda, ya que obteniendo una fotocopia de aquella inscripción obtendremos información de los cuatro abuelos.

Para guardar en orden los papeles que se vayan reuniendo, recomiendo comprar una buen archivador, aunque lo mejor es tener una carpeta con fundas plásticas transparentes. Éstas vienen en formato o tamaño "carta" u "oficio", y desde diez y hasta unas cincuenta fundas en su interior. Para mí ha sido la mejor manera de preservar mis documentos, ya que siempre están a la vista, en un sólo lugar, no de ensucian ni se deterioran con la constante revisión de ellos, por que los dedos sólo tocan el plástico.

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