Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta familia. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de julio de 2010

Visitando los sitios históricos familiares

Una actividad que recomiendo es el realizar una visita a la localidad (la villa, pueblo o ciudad) en la que la familia ancestral o algunos de sus integrantes tuvo su residencia. Es probable el que ya nadie de los actuales vecinos del lugar recuerde que allí vivió o realizó sus quehaceres tal o cual persona, pero de igual manera es importante el hacer acto de presencia.
Antes de visitar la localidad, obtenga alguna información acerca de ella, por ejemplo, en guías turísticas impresas o en la Web: su fundación, sus primeros habitantes, su cultura local, fotografías. De una "mirada aérea" con 'GoogleEarth' o 'Google Maps', eso le ayudará a orientarse cuando se encuentre visitando el lugar.

El autor de este Blog, llegando al sitio histórico familiar

El acercarse hasta los lugares en que nuestra familia ancestral tuvo su residencia o efectuó sus diversas labores en el ámbito económico, provocan más "cercanía" con ellos, o lo que llamamos una especie de 'empatía': sentir la influencia del entorno físico, a través de los elementos que conforman paisaje - urbano o rural-, de una manera parecida a la manera de sentir de los antepasados. Cuando aún se conservan en pie las construcciones que acogieron a los integrantes de la familia ancestral, podemos llegar a sentir más potentemente ésto. Puede nacer el aprecio y hasta apego hacia esas localidades que tuvieron que ver con la vida cotidiana de nuestros familiares.


Tuve la oportunidad de viajar poco más de trescientos kilómetros, al sur de mi ciudad de residencia actual, para visitar el lugar en el que mi abuelo laboraba para los ferrocarriles chilenos, a comienzos de la década de los años 1920. A diez kilómetros al sur de la ciudad de Osorno se encuentra una pequeña ex estación ferroviaria; aún en aquella lejana época era pequeña y solitaria. En aquel lugar nacieron y fallecieron prontamente los primeros hijos de mi abuelo, pero sobrevivieron un tío y mi padre. Aún está en su lugar el edificio de la estación ferroviaria, que servía también como casa habitación para la familia del jefe. Ya desaparecieron la enorme bodega de carga y la casa del "cambiador", sólo conservándose las ruinas de los cimientos, y se retiraron la torre del semáforo y los dos "dispositivos" para el aro y el bastón. La arquitectura de la casa del jefe de la estación es muy típica de las construcciones ferroviarias de principios de los años 1900: un gran cajón con divisiones o compartimientos destinados a oficina y a hogar familiar, con una gran techumbre que cubre el contorno del edificio y ventanas altas protegidas por barrotes de fierro.

Ya no circulan trenes por allí; la vía férrea tiene óxido, la maleza comienza a ocupar el espacio existente entre los durmientes y las podridas crucetas de madera en la altura de los postes de rieles ya casi no tienen los aisladores de loza o vidrio del antiguo telégrafo, pero aún están allí la antigua bomba manual para extraer el agua del viejo pozo, el andén, y, aunque desteñido por el tiempo, el nombre de esa ex estación pintado en la pared: SAGLLUE.


Visitar los lugares en que la familia ancestral desarrolló su vida cotidiana hace muy bien al espíritu, viviéndose emociones que de otra manera no es posible percibir. Haga este saludable ejercicio: elija un lugar geográfico relacionado con sus ancestros, infórmese de algunos antecedentes históricos de aquel, seleccione una fecha para realizar el viaje, y visítelo...

viernes, 5 de junio de 2009

Escribiendo tu historia personal y familiar (segunda parte)

El método cronológico.


En el post "Escribiendo tu historia personal y familiar (primera parte)" me referí al método de capítulos. En éste hablaré sobre el "método cronológico", el que consiste simplemente en crear en forma muy breve un resumen de los eventos más importantes de tu vida o la de un ancestro tuyo. Para ello debes crear una página distinta para cada año de tu vida (o la de tu antepasado), en la mejor manera que puedas reconstruirla. Puedes revisar cartas o diarios personales para construir la cronología. Las ventajas de escribir de esta manera la historia son varias:



  • Construir la cronología te ayudará a refrescar la memoria de ciertas cosas que quieres explicar o desplegar en forma más detallada.


  • Al menos es una historia breve de tu vida o la de tu antepasado, si es que no logras crear una historia más amplia.


  • Cuando ya no estés en este mundo, tu historia cronológica servirá a los miembros de tu familia para crear fácilmente un obituario u homenaje para compartir en los servicios fúnebres. Piensa que para tu familia y tus descendientes es un tiempo de tristeza, tensión y confusión, y les será de gran ayuda el tener tus escritos.

Aquí hay un ejemplo de una historia personal, utilizando el método cronológico:


1962


10 enero Mi buen amigo Nicolás se cayó del techo de su casa ayudando a repararla. Dos costillas rotas fue la consecuencia de este accidente.


21-28 enero Fuimos como familia de vacaciones a Pichilemu. Conocimos primero San Fernando y Santa Cruz.


20 febrero ¡Un salto de la ciencia humana! El astronauta John Glenn ha sido el primer norteamericano en orbitar la Tierra en una nave espacial.


13 mayo Empecé a trabajar para la Compañía General de Electricidad Industrial


Mayo-junio Nuestro país es sede del campeonato mundial de fútbol. El 13 de junio fui a ver el partido Chile-Brasil (¡perdimos!)


2 septiembre Falleció el abuelito Oscar Norambuena, padre de mi mamá. Padecía de cáncer pulmonar.

jueves, 4 de junio de 2009

Escribiendo tu historia personal y familiar (primera parte)

Quizás te has sentido desanimado(a) cuando te ha venido a la cabeza la idea de escribir los hechos de tu familia. Lo primero que piensas es que debes redactar la historia empezando por el nacimiento de una persona y repasando todos los hechos cronológicos desde allí y hasta el presente. Para que tu visión se amplíe, aquí hay un par de sugerencias que te darán ánimo para que logres llevar a cabo tu proyecto de una manera exitosa en un corto período de tiempo. Éstas las extraje de unos folletos de ayuda publicados por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. En este post veremos el "metodo de capítulos", y en uno próximo veremos el "método cronológico".
Método de capítulos
Consiste en escribir pequeños ensayos o historias, cada uno con un tema distinto. Ésto te permite cubrir pequeños trozos de tiempo y concentrar tus pensamientos en algún recuerdo atractivo o interesante. Aquí hay una lista de temas que posiblemente te gustaría incluir en tu historia personal o familiar, en forma de capítulos:

  • Lleva contigo un cuaderno para anotar ideas que quisieras incluir en tu historia. Usualmente la inspiración nos viene mientras cumplimos tareas diarias o cuando estamos usando la locomoción colectiva o hablando con alguien. Si no escribes esas ideas cuando se te ocurren, desaparecerán para siempre.
  • En vez de usar libros encuadernados caros, es preferible guardar tus composiciones en una carpeta anillada. De esa manera puedes agregar hojas tus hojas perforadas, reordenarlas o insertar fotocopias de documentos, fotografías y dibujos. También serviría una carpeta con abundantes fundas plásticas. Existen de dos tamaños: oficio y carta.
  • Es aconsejable conservar el primer ensayo de un tema, aún cuando quieras revisar lo que has escrito años después. Tu perspectiva y tu filosofía cambian con el paso de los años, y es bueno entender cómo y porqué han cambiado. Tus descendientes podrán beneficiarse al considerar ambos puntos de vista.
  • ¡No te preocupes de tu habilidad para expresarte! Cuando te expresas de corazón tu posteridad te oirá y te amará... aún con mala ortografía o con palabras muy simples.
  • Será interesante para tus descendientes ver tu caligrafía. Si tienes por costumbre usar un procesador de textos de computadora para crear documentos, o para escribir tu diario personal, no olvides archivar algunos pensamientos escritos con letra de tu propia mano.
  • Al crear cada capítulo no olvides de poner la fecha.
  • Incluye tu historial médico. Además de ser interesante leer cómo un ancestro, por ejemplo, recibió una cicatriz, a veces las características médicas de nuestros antepasados son importantes para nuestra propia salud.
  • Medita y pregúntate :"¿Qué es lo que quiero que otros sepan de mí?" ¿Te hubiera gustado saber algo más de tu abuelo, o de tu mamá o de tus tíos y tías, por ejemplo? Posiblemente ellos no escribieron acontecimientos de sus vidas y, quizás, sus historias se perdieron para siempre. Piensa en los temas que debes incluir en tu historia personal.
  • No tengas temor de hablar con franqueza, con humildad y con cuidado acerca de tus debilidades, tus fracasos y tus errores. TODOS los tenemos, y tus descendientes pueden recibir apoyo y ayuda en tu ejemplo al haberte arrepentido o al haber vencido un desafío o una prueba en tu vida. Cuando sea necesario, espera para poder hablar sin rencor y sin emitir juicios en cuanto a otras personas. Con humildad expone tanto lo negativo como lo positivo en tu vida.