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domingo, 24 de febrero de 2013

"Lautaro y sus familias fundadoras"

Como otros de los antiguos poblados de la otrora llamada región de La Frontera, Lautaro nació como un fuerte militar, durante la época de la llamada Pacificación y ocupación de La Araucanía, como resultado de la formación de una línea de penetración del Ejército y consolidación del Estado de Chile en el Territorio de Colonización. El 18 de febrero del año 1881, en la altura de la barranca en cuyo fondo corría el caudaloso río Cautín, don Manuel Recabarren Rencoret, Ministro del Interior del Presidente don Aníbal Pinto, funda el Fuerte "Aníbal Pinto", una semana antes de que hiciera lo mismo con el Fuerte Temuco, 30 kilómetros aguas abajo del mismo río. La construcción de la empalizada y del Cuartel, precedieron a la llegada de las familias de los soldados y a la construcción de sus chozas y, con posterioridad, a sus casas de madera que fueron conformando una villa en torno al Fuerte. Con ellos llegaron los comerciantes y, unos pocos años más tarde, fueron instalados por el Gobierno lo colonos europeo traídos para poblar ese territorio.


Con motivo de la conmemoración de un nuevo aniversario de la fundación de Lautaro, el investigador, historiador y poeta de origen lautarino, profesor don Sergio Venegas Aedo, ha publicado recientemente una nueva obra relativa a historia local (ver el post sobre otra obra literaria del mismo autor: "Huellas de familia: Colonias Europeas en La Frontera (1883-1900"). Su nuevo libro, titulado Lautaro y sus Familias Fundadoras, es el resultado de su investigación dirigida a recuperar, reconstruir y organizar la información sobre las familias que participaron durante el proceso de formación del pueblo de Lautaro. Esta obra contiene una descripción del contexto en el que se instaló el Fuerte militar Aníbal Pinto y la posterior formación del poblado de Lautaro; una lista de los títulos de merced de tierras a familias mapuches que tenían su residencia ancestral en la zona; listados de los colonos europeos que fueron instalados en la Colonia de Lautaro, de Quillem y Ñielol; una lista de los colonos nacionales instalados en la Colonia de Quintrilpe y Don Bosco; listas de los primeros comerciantes, de patentes fiscales, de empleados y militares, de personas y sus oficios; de dueños de propiedades (con individualización del número del sitio y manzana, acompañado de un plano general con sus ubicaciones); una nómina de los matrimonios de lautarinos efectuados en la oficina del Registro Civil de Temuco entre los años 1887 a 1894 (cuando aún no había oficina en Lautaro), y desde 1895 a 1910 en Lautaro; y un listado de los principales fundos e industrias de la primera época de aquella localidad. En su capítulo segundo el autor incluyó datos genealógicos de algunas familias mapuches y en su capítulo final hay datos genealógicos de algunas familias presentes desde el tiempo de la fundación del Fuerte. El libro es ilustrado con mapas y planos de ubicación y algunas fotografías de documentos históricos.


Para la adquisición del libro, los interesados deben contactarse con su autor, el profesor Sergio Venegas Aedo, en su dirección de correo electrónico: servenegas23@yahoo.es


viernes, 13 de agosto de 2010

Fotografías que nos hablan silenciosamente

Revisen sus fotografías antiguas. Ellas pueden "hablarles y relatarles" asuntos interesantes y hasta desconocidos acerca de algún integrante de la familia, y les pueden dar emocionantes sorpresas.

Hacen unos 22 años, cuando nació mi interés en la historia familiar, comencé a recolectar documentos para saber sobre mis ancestros paternos (mi mamá no tenía absolutamente nada sobre sus padres, sólo su propio certificado de bautismo y recuerdos mínimos de datos de su familia ancestral). Metí mis manos en una vieja maleta de viaje perteneciente a mi padre, en la que él guardaba "papeles antiguos". La maleta era conocida, ya que desde pequeño me gustaba ver el contenido de ella, pues mi papá, de vez en cuando, nos abría ese "portal" al pasado, nos mostraba y permitía que viéramos y tomáramos cosas muy interesantes: monedas y billetes antiguos, lapiceras y unas cédulas de identidad de mi abuelo, etc., las que estaban en el interior de una cajita de madera muy bonita. Entre esos tesoros había una amarillenta fotografía de estudio en la que se apreciaba a una pareja con vestuario muy antiguo. Actualmente ésta la conservo con gran cuidado, pues es la más antigua que poseo. La imagen muestra a una mujer joven, muy menuda, de pie y apoyando una de sus manos sobre el hombro de un varón que está sentado, con aspecto de ser de gran porte. Ella luce un vestido muy elegante. Cuando mi padre estaba vivo, lo interrogué en cuando a la identidad de esas personas, pero no supo decir quienes eran. Al reverso aparecen anotados unos nombres y dos fechas: "Ercira Acuña de Zbinden + 3 enero de 1903", "Emilio Zbinden falleció septiembre 6 de 1950".


¿Quiénes fueron ellos, especialmente Ercira, que llevaba el apellido de mi familia paterna? Lo que podía deducir de la observación de aquellos datos del reverso eran que el signo de la cruz (+) simbolizaba fallecimiento y que la preposición "de", que acompaña al apellido de doña Ercira Acuña (de Zbinden), señalaba su relación de parentesco con don Emilio (una relación de "pertenencia", según costumbres sociales antiguas): que ella estaba casada con él, o sea, eran un matrimonio. Hasta allí había llegado mi examen y más que eso no podía obtener. La fotografía no indicaba los lugares de fallecimiento ni de matrimonio de aquella pareja.

Pasaron años y aquel matrimonio, los Zbinden Acuña, me seguía llamando la atención. Al observar la foto, en distintas oportunidades, yo sentía como si Ercira Acuña me estuviera pidiendo que algo hiciera por averiguar acerca de ellos... Así lo hice. Por "hacer algo", sin tener certeza de qué y dónde buscar, revisé archivos notariales y de conservador de bienes raíces de Temuco, encontrando que don Emilio Zbinden había tenido residencia en la ciudad de Temuco y era un "rentista": adquiría bienes inmuebles y los arrendaba. Esto me dio la idea de que él había contraído matrimonio con doña Ercira en esta ciudad y que la fotografía debió haberse tomado para aquella ocasión o en sus proximidades, antes del año 1903. Pedí al Registro Civil de la ciudad de Temuco que hiciera una revisión de los libros índices de matrimonios, desde el año 1895 hasta 1903. Tras esperar dos semanas, me informan que no aparece inscrito en Temuco aquel matrimonio... Sigo mi búsqueda en un Centro de Historia Familiar: reviso microfilms que contengan matrimonios del Registro Civil de Victoria, Collipulli, Traiguén, Angol, sin resultados. Por casualidad, haciendo investigación para un cliente, encuentro el matrimonio de varios hermanos de don Emilio Zbinden, celebrados conjuntamente ante el oficial civil del pueblo de Ercilla, pero don Emilio no lo había hecho allí. Voy al Cementerio General de Temuco: no figura Ercira Acuña pero sí don Emilio Zbinden. En otra oportunidad reviso microfilms con inscripciones de defunciones del Registro Civil de Temuco. Efectivamente, Ercira había fallecido en esta ciudad y, junto con ella, su bebé de sexo femenino, durante el proceso del parto. Sentimientos encontrados ante este descubrimiento: alegría por el hallazgo de datos y tristeza por la circunstancias de la defunción. Qué datos concretos encontré en la defunción de Ercira:

1) sus padres eran los mismos que los de mi abuelo paterno ¡Ercira era una hermana mayor de mi abuelo!
2) Efectivamente Emilio Zbinden era el marido de Ercira, ya que así lo declaró cuando inscribió la defunción de ella.
3) Que esta pareja tenía residencia en Temuco

Concurro nuevamente a un Centro de Historia Familiar y reviso varios microfilms con matrimonios civiles de Temuco (tenía mis dudas acerca del resultado de la búsqueda que había pagado al Registro Civil). Resultado: Emilio y Ercira sí habían contraído matrimonio en Temuco, en el año 1899 y en el domicilio de mis bisabuelos... De mi propia experiencia: nunca hay que creer a pies juntillas cuando nos dicen "no hay información". Debe uno mismo verificarlo, tratando de buscar otras fuentes.

Hace 15 días atrás, buscando registros históricos para otro cliente, encontré la defunción de la primera hija del matrimonio Zbinden Acuña, lo que completó el círculo alrededor de esta malograda familia, la de mi tía abuela.

Concluyo diciendo que la observación detenida e inquisidora de una fotografía puede darnos antecedentes básicos sobre su connotación o contexto histórico, y motivarnos o inspirarnos para la búsqueda de aquello que no conocemos. Hay que observar y analizar, no tan sólo mirar...

viernes, 9 de abril de 2010

Preservar nuestros archivos personales

Archivo Regional de la Araucanía, tras el terremoto del 27/2/2010

Archivo Regional de la Araucanía, en demolición por daños estructurales

Los agentes que tienen que ver con la destrucción de los registros vitales de los seres humanos han estado, están y seguirán estando presentes. La natural degradación de los soportes en que se encuentren los registros, el almacenamiento descuidado, los accidentes, la acción de la naturaleza y hasta la intencionalidad para provocar la desaparación de la infomación de los seres humanos han destruido una inimaginable cantidad de historia personal, familiar y social durante todas la épocas de la humanidad. Para un investigador todo aquello hace casi imposible el efectuar la construcción genealógica o una reconstitución o reconstrucción histórica.

Guerra Civil española (1936-1939) - quema de archivos parroquiales

Con lo ocurrido en el pasado ya casi nada se puede hacer, pero ¿hay algo que podamos realizar ahora para la preservación de la información documental? Aquí doy unos consejos para quienes deseen guardar y conservar la información demográfica e histórica de la familia:
  • Obtenga fotocopias, escanee sus originales de fotografias, certificados y de todo otro documento en papel y grábelos en discos (Cd).
  • Cuando la información esté en poder de otra persona, o de un Archivo público o privado, solicite autorización para escanear, fotografiar o pida fotocopias. Una persona, un Archivo o Biblioteca no están exentos de tener destrucción o pérdida de documentación.
  • Si desea preservar, "invierta" dinero en ello. Guardar lo que se ha encontrado no es un gasto; mañana será tarde...
  • No sea egoísta. Nunca sea usted el único en tener los archivos documentales. Comparta copias de cada antecedente o registro con varios integrantes de su familia inmediata y más lejana. Si se llegaren a destruir los suyos, alguien más tendrá la información.
Los últimos acontecimientos ocurridos en el sur de Chile (terremoto y tsunami) nos hace meditar que hay que utilizar las actuales tecnologías para la conversión de los soportes antiguos a medios audiovisuales modernos. Los siguientes ejemplos dan cuenta de ello: mi fallecido padre guardaba entre sus pertenencias un certificado de nacimiento de su madre, otorgado por el Oficial del Registro Civil de Bulnes (provincia de Ñuble). El importante documento contiene muy notorias manchas de agua y la antigüedad de aquel estaba deteriorándolo. Lo puse en mi escáner y así he guardado copia digitalizada en el disco duro de mi computadora y, además, lo tengo en un archivo en un Cd. La misma operación efectué con los restos de un antiguo carné de identidad de mi abuela. En el pasado, el agua destruyó en gran parte ese valioso documento, desapareciendo la fotografía y trozos con información. ¡Una gran pérdida!


Finalmente, para el rescate de registros soportados en papel, pueden leer un Instructivo del Archivo Nacional de Chile, para el secado de documentos afectados por agua y/o microorganismos aquí.

viernes, 5 de junio de 2009

Escribiendo tu historia personal y familiar (segunda parte)

El método cronológico.


En el post "Escribiendo tu historia personal y familiar (primera parte)" me referí al método de capítulos. En éste hablaré sobre el "método cronológico", el que consiste simplemente en crear en forma muy breve un resumen de los eventos más importantes de tu vida o la de un ancestro tuyo. Para ello debes crear una página distinta para cada año de tu vida (o la de tu antepasado), en la mejor manera que puedas reconstruirla. Puedes revisar cartas o diarios personales para construir la cronología. Las ventajas de escribir de esta manera la historia son varias:



  • Construir la cronología te ayudará a refrescar la memoria de ciertas cosas que quieres explicar o desplegar en forma más detallada.


  • Al menos es una historia breve de tu vida o la de tu antepasado, si es que no logras crear una historia más amplia.


  • Cuando ya no estés en este mundo, tu historia cronológica servirá a los miembros de tu familia para crear fácilmente un obituario u homenaje para compartir en los servicios fúnebres. Piensa que para tu familia y tus descendientes es un tiempo de tristeza, tensión y confusión, y les será de gran ayuda el tener tus escritos.

Aquí hay un ejemplo de una historia personal, utilizando el método cronológico:


1962


10 enero Mi buen amigo Nicolás se cayó del techo de su casa ayudando a repararla. Dos costillas rotas fue la consecuencia de este accidente.


21-28 enero Fuimos como familia de vacaciones a Pichilemu. Conocimos primero San Fernando y Santa Cruz.


20 febrero ¡Un salto de la ciencia humana! El astronauta John Glenn ha sido el primer norteamericano en orbitar la Tierra en una nave espacial.


13 mayo Empecé a trabajar para la Compañía General de Electricidad Industrial


Mayo-junio Nuestro país es sede del campeonato mundial de fútbol. El 13 de junio fui a ver el partido Chile-Brasil (¡perdimos!)


2 septiembre Falleció el abuelito Oscar Norambuena, padre de mi mamá. Padecía de cáncer pulmonar.

jueves, 4 de junio de 2009

Escribiendo tu historia personal y familiar (primera parte)

Quizás te has sentido desanimado(a) cuando te ha venido a la cabeza la idea de escribir los hechos de tu familia. Lo primero que piensas es que debes redactar la historia empezando por el nacimiento de una persona y repasando todos los hechos cronológicos desde allí y hasta el presente. Para que tu visión se amplíe, aquí hay un par de sugerencias que te darán ánimo para que logres llevar a cabo tu proyecto de una manera exitosa en un corto período de tiempo. Éstas las extraje de unos folletos de ayuda publicados por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. En este post veremos el "metodo de capítulos", y en uno próximo veremos el "método cronológico".
Método de capítulos
Consiste en escribir pequeños ensayos o historias, cada uno con un tema distinto. Ésto te permite cubrir pequeños trozos de tiempo y concentrar tus pensamientos en algún recuerdo atractivo o interesante. Aquí hay una lista de temas que posiblemente te gustaría incluir en tu historia personal o familiar, en forma de capítulos:

  • Lleva contigo un cuaderno para anotar ideas que quisieras incluir en tu historia. Usualmente la inspiración nos viene mientras cumplimos tareas diarias o cuando estamos usando la locomoción colectiva o hablando con alguien. Si no escribes esas ideas cuando se te ocurren, desaparecerán para siempre.
  • En vez de usar libros encuadernados caros, es preferible guardar tus composiciones en una carpeta anillada. De esa manera puedes agregar hojas tus hojas perforadas, reordenarlas o insertar fotocopias de documentos, fotografías y dibujos. También serviría una carpeta con abundantes fundas plásticas. Existen de dos tamaños: oficio y carta.
  • Es aconsejable conservar el primer ensayo de un tema, aún cuando quieras revisar lo que has escrito años después. Tu perspectiva y tu filosofía cambian con el paso de los años, y es bueno entender cómo y porqué han cambiado. Tus descendientes podrán beneficiarse al considerar ambos puntos de vista.
  • ¡No te preocupes de tu habilidad para expresarte! Cuando te expresas de corazón tu posteridad te oirá y te amará... aún con mala ortografía o con palabras muy simples.
  • Será interesante para tus descendientes ver tu caligrafía. Si tienes por costumbre usar un procesador de textos de computadora para crear documentos, o para escribir tu diario personal, no olvides archivar algunos pensamientos escritos con letra de tu propia mano.
  • Al crear cada capítulo no olvides de poner la fecha.
  • Incluye tu historial médico. Además de ser interesante leer cómo un ancestro, por ejemplo, recibió una cicatriz, a veces las características médicas de nuestros antepasados son importantes para nuestra propia salud.
  • Medita y pregúntate :"¿Qué es lo que quiero que otros sepan de mí?" ¿Te hubiera gustado saber algo más de tu abuelo, o de tu mamá o de tus tíos y tías, por ejemplo? Posiblemente ellos no escribieron acontecimientos de sus vidas y, quizás, sus historias se perdieron para siempre. Piensa en los temas que debes incluir en tu historia personal.
  • No tengas temor de hablar con franqueza, con humildad y con cuidado acerca de tus debilidades, tus fracasos y tus errores. TODOS los tenemos, y tus descendientes pueden recibir apoyo y ayuda en tu ejemplo al haberte arrepentido o al haber vencido un desafío o una prueba en tu vida. Cuando sea necesario, espera para poder hablar sin rencor y sin emitir juicios en cuanto a otras personas. Con humildad expone tanto lo negativo como lo positivo en tu vida.